PRODUCTIVIDAD EXTREMA

PSICOLOGÍA TORRELODONES

La productividad extrema, también conocida como productividad tóxica, hace referencia al deseo insano de ser productivo todo el rato, incluso a costa del propio bienestar. Cuando la necesidad de rendir se vuelve constante, la persona se ve atrapada en un ciclo de trabajo excesivo donde a menudo el tiempo de descanso y la salud mental se ven sacrificados. En los últimos años se ha ido normalizando la presión por rendir de forma constante, hasta el punto de convertirse en un estándar personal y social. Vivimos sumergidos en la “huslte culture” o cultura del ajetreo, que se caracteriza por asociar el éxito a la cantidad e intensidad de trabajo en lugar de a la calidad o al resultado. Esta perspectiva percibe el exceso de trabajo como algo positivo y deseable, en cambio, el descanso lo asocian a una pérdida de tiempo.

 

Esta forma de vivir favorece la productividad tóxica donde el bienestar de la persona deja de ser una prioridad. Sin embargo, para lograr una productividad sana es tan importante rendir como descansar. Las personas que se ven sumergidas en un ciclo de productividad extrema no son capaces de descansar ya que su mente está acostumbrada a un nivel de activación tan elevado que resulta muy difícil parar y desconectar. Al cabo de un tiempo donde este ciclo se repite y el descanso queda en un segundo plano, el cerebro no es capaz de pasar de un estado de máxima actividad a otro de reposo.

 

Este término suele malinterpretarse como entusiasmo por el aprendizaje. No obstante, es importante recalcar la diferencia entre productividad sana y productividad tóxica. La productividad sana respeta los tiempos de descanso y prioriza el bienestar de la persona. Teniendo en cuenta que la falta de descanso aumenta la probabilidad de enfermar, a largo plazo será más productiva aquella persona que mantiene un adecuado estado de salud.

 

Adriana Fern. Psicóloga en prácticas Camins Torrelodones

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