LA DISOCIACIÓN

psicología Camins

La disociación es un proceso complejo que aparece ante situaciones de estrés. Más concretamente se da como respuesta a un acontecimiento traumático, que se define como aquel que tiene mucha probabilidad de provocar un impacto psicológico negativo, intenso, duradero y generalizado en quienes lo sufren. De esta manera, ante una situación potencialmente peligrosa, aparece el reflejo de orientación, que evalúa si la persona está amenazada por un peligro y responde a la misma. Las posibles respuestas ante este acontecimiento son:

  • La fuga, el más adaptativo.
  • El ataque, si el anterior no es posible
  • El colapso, cuando se percibe que el estrés es inevitable, siendo en este último caso en el que, entre otros, aparecen las experiencias disociativas.

La disociación es un proceso que engloba distintos tipos de síntomas, aunque su característica central es la separación de la consciencia y la voluntad de la persona. De este modo, pueden darse alteraciones tanto en los procesos psicológicos de la memoria, la identidad, la percepción del ambiente y del entorno, como en la corporalidad, las experiencias, las reacciones y las funciones somáticas.

Las experiencias disociativas son muy variadas, y pueden entenderse como un continuo que iría desde experiencias de desapego cotidianas, provocadas por la fatiga y el cansancio, hasta síntomas y trastornos más complejos en los que la persona experimenta estados alterados de conciencia caracterizados por la sensación de desconexión de sí mismo o del entorno, así como por la dificultad para traer a la conciencia información que debería ser accesible o realizar de forma voluntaria funciones que suelen serlo normalmente.

Los trastornos disociativos más frecuentes son:

  • La despersonalización puede definirse como una experiencia de desapego en la que uno mismo se percibe como un observador externo del propio proceso mental o corporal, experimentándose como irrealidad hacia uno mismo o el propio cuerpo, o como si el tiempo pasara más despacio de lo habitual.
  • La desrealización se conceptualiza como la experiencia de irrealidad hacia el entorno, percibiéndose el mundo como ficticio, como si se tratara de un sueño o sintiendo el entorno distante y distorsionado.
  • La amnesia disociativa se caracteriza por la incapacidad de recordar información autobiográfica importante, generalmente de naturaleza traumática, y que no se debe al olvido común. Puede englobar amnesia selectiva de un suceso específico, o amnesia generalizada de la propia identidad o historia vital.
  • La fuga disociativa hace referencia a viajes repentinos e inesperados lejos del hogar, acompañados de incapacidad para recordar el propio pasado, de confusión acerca de la propia identidad y de asunción de una nueva.
  • El trastorno de identidad disociativo (personalidad múltiple) se define como un desorden de la identidad caracterizado por dos o más estados de personalidad bien definidos, acompañado de una incapacidad para recordar información personal importante. Esta alteración de la identidad implica una discontinuidad importante en el sentido del yo y de la existencia, acompañado de alteraciones en el afecto, el comportamiento, la conciencia, la memoria, la percepción, el conocimiento y el funcionamiento sensitivo-motor.

Carmen Marí, psicóloga en Camins Castellón.

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