EL EFECTO HUELLA: CÓMO LAS MASCOTAS TRANSFORMAN NUESTRA SALUD MENTAL

Centro psicologia Camins

En un mundo cada vez más hiperconectado digitalmente, pero aislado emocionalmente, la presencia de un animal en el hogar se ha convertido en mucho más que una tendencia de estilo de vida. Para la ciencia y la psicología, tener una mascota es una de las herramientas más potentes y naturales para mejorar el bienestar emocional.

Pero ¿qué sucede realmente en nuestro interior cuando cruzamos la puerta y somos recibidos por esos saltos, movimiento de cola o ese ronroneo?

El beneficio de vivir con animales no es solo una “sensación agradable”; es un proceso químico medible. Los estudios demuestran que la interacción con animales altera positivamente nuestra respuesta hormonal:

  • Reducción del estrés: Al acariciar a una mascota, los niveles de cortisol (la hormona del estrés) descienden drásticamente, lo que reduce la presión arterial y la tensión muscular.
  • Vínculo y seguridad: Se dispara la producción de oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, la cual facilita los sentimientos de confianza y apego, ayudándonos a sentirnos seguros y protegidos.

Las mascotas actúan como un soporte emocional de bajo juicio y alta disponibilidad. Para quienes viven solos o atraviesan procesos de duelo o depresión, el animal ofrece un sentido de propósito. De la misma manera que para aquellas que necesitan del cuidado del otro para instaurar rutinas saludables de salir a pasear diariamente.

La responsabilidad de cuidar a otro ser vivo (alimentarlo, asearlo o pasearlo) obliga a la persona a mantener una rutina diaria. En psicología, esto se conoce como activación conductual, y es una pieza clave para salir de estados de apatía y aislamiento social.

Una de las mayores fuentes de ansiedad humana es la tendencia a rumiar sobre el pasado o preocuparse por el futuro. Las mascotas, por el contrario, viven en un estado de presencia absoluta, aquí y ahora contigo.

Observar a un perro disfrutar de un rayo de sol, acariciarle y notar su respiración nos invita a practicar el mindfulness, pues nos ayuda a desconectar del ruido mental y a reconectar con los placeres simples de la vida. Son momentos con los que cargamos nuestra batería vital.

El bienestar emocional está intrínsecamente relacionado a la salud física. Las mascotas, especialmente los perros, fomentan un estilo de vida menos sedentario. Nos obligan a salir cada día para sus paseos. Lo que implica:

  • Actividad física regular: Los paseos diarios no solo benefician al animal, sino que promueven la liberación de endorfinas en el dueño.
  • Socialización: Las mascotas funcionan como “rompehielos” sociales, facilitando interacciones con otros vecinos o dueños de animales, lo que fortalece el tejido social del individuo.

Tener una mascota es una de las experiencias más enriquecedoras que un ser humano puede tener, pero el “Efecto Huella” solo funciona si existe una tenencia responsable.

El bienestar emocional que recibimos es un reflejo del cuidado, el respeto y el amor que les brindamos. Al final del día, ellos no solo cuidan nuestro corazón; nos enseñan a ser más humanos.

Ana Ballesteros Rodríguez. Psicóloga en Camins Castellón

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