LA TEORÍA DE LA MENTE Y LA FALSA CREENCIA

PSICÓLOGA NIÑOS TORRELODONES

¿Alguna vez te has preguntado cuándo empiezan los niños a ser conscientes de lo que otros piensan, o cómo somos capaces de detectar cuando alguien está mintiendo, confundido o simplemente cree algo que no es cierto?

Esta habilidad es una de las capacidades más complejas y fascinantes del cerebro humano. Implica la comprensión de la propia mente y la de los demás, y supone ir más allá de lo que vemos en la conducta externa observable. En psicología, este concepto se conoce como “Teoría de la Mente”, y es lo que nos ayuda a manejar, predecir e interpretar la conducta de otras personas, constituyendo una de las bases fundamentales de nuestras relaciones sociales.

Sin ella, sería prácticamente imposible desarrollar empatía, mantener amistades o comprender situaciones sociales tan simples como una broma, una mentira o un malentendido. Esta habilidad no aparece de golpe, sino que se desarrolla progresivamente durante la infancia.

Y aquí es donde entra en juego uno de los fenómenos más sorprendentes de la

psicología infantil: la falsa creencia. La falsa creencia hace referencia a la comprensión de que otra persona puede tener una idea equivocada sobre la realidad. Es decir, entender que alguien puede creer algo falso y actuar en función de esa creencia, aunque nosotros sepamos que está equivocado.

Para estudiar esta capacidad, los psicólogos diseñaron uno de los experimentos más famosos de la historia de la psicología del desarrollo: la prueba de Sally y Anne. En ella, Sally guarda una pelota dentro de una cesta y sale de la habitación. Mientras está fuera, Anne coge la pelota y la cambia de sitio, colocándola en una caja. Cuando Sally vuelve, se le pregunta al niño o niña: “¿Dónde crees que buscará Sally la pelota?”.

Aunque la respuesta parece sencilla, el experimento revela información valiosa sobre cómo funciona la mente infantil. Los niños más pequeños suelen responder que Sally buscará la pelota en la caja, porque ellos conocen la ubicación real del objeto. Sin embargo, alrededor de los cuatro o cinco años, muchos niños ya son capaces de comprender que Sally no sabe lo mismo que ellos y que, por tanto, buscará la pelota donde cree que está: en la cesta.

Este pequeño experimento muestra el momento en que el niño empieza a entender que cada persona posee pensamientos y conocimientos diferentes, y aprenden a diferenciarlos de los propios. En otras palabras, comienza a “leer la mente” de los demás.

La Teoría de la Mente no solo es importante en la infancia. De hecho, influye constantemente en nuestra vida diaria: cuando interpretamos una mirada, entendemos una indirecta, detectamos sarcasmo o intentamos adivinar las intenciones de alguien. Incluso las películas, novelas y redes sociales funcionan gracias a nuestra capacidad de imaginar qué sienten o piensan otras personas.

Además, numerosas investigaciones han relacionado las dificultades en la Teoría de la Mente con algunos trastornos del neurodesarrollo, especialmente el trastorno del espectro autista (TEA). Algunas personas con TEA pueden encontrar más complicado interpretar emociones, intenciones o creencias ajenas, lo que puede dificultar ciertas interacciones sociales. Sin embargo, cada caso es diferente, y estas dificultades pueden presentarse en distintos grados o directamente no presentarse.

En definitiva, la Teoría de la Mente nos recuerda que el ser humano no solo observa conductas, también interpreta mentes. La capacidad de comprender falsas creencias marca uno de los avances más importantes del desarrollo cognitivo, porque representa el momento en que dejamos de ver el mundo únicamente desde nuestra perspectiva y empezamos a comprender que cada persona vive una realidad mental distinta.

 

Marina Mateo, psicóloga en prácticas en Camins Torrelodones

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