LA DICTADURA DEL “LIKE”: ¿CUÁNTO VALE TU AUTOESTIMA EN LA PANTALLA?

PSICÓLOGO CASTELLÓN

Seguro que te suena esta escena: Subes una foto, una story o un vídeo. Los primeros minutos son pura tensión. Miras el móvil cada treinta segundos. Si los likes y las visualizaciones suben rápido, respiras aliviado; te sientes bien. Pero si el marcador se queda estancado… empieza el runrún en la cabeza: ¿He salido mal? ¿A nadie le importa? ¿Soy invisible?

Sin darte cuenta, has dejado que un número en una pantalla decida cómo te vas a sentir hoy. ! Bienvenido a la dictadura del like ¡

Mantener el ritmo de las redes es agotador. Filtros para ocultar las ojeras o los granos o esa arruguita incipiente, buscar el ángulo perfecto, posturear una felicidad que a lo mejor ni sientes en ese momento… Todo para conseguir la aprobación de los demás.

El problema es que las redes sociales son como el tráiler de una película. En un tráiler solo te enseñan las explosiones, los mejores golpes y los planos espectaculares. Nadie paga una entrada para ver las escenas aburridas, los días de estudio, las discusiones con tus padres o los momentos de bajón.

Cuando comparas tu vida real (con tus días buenos y malos) con el “tráiler” perfecto de los demás, siempre vas a sentir que sales perdiendo. Pero recuerda: estás comparando tus escenas detrás de las cámaras con las escenas editadas de los demás. Lo que ves en tu pantalla no es la realidad completa; es solo la mejor toma

Para que las redes dejen de controlar cómo te valoras, intenta recordar estas tres reglas la próxima vez que abras una aplicación:

  • Un like no mide tu valía: Un like es solo un clic rápido que alguien da con su dedo mientras desliza la pantalla aburrida en el autobús. No define si eres inteligente, divertido, guapo o una buena persona. Tu valor real no cabe en un contador digital.
  • Tus imperfecciones son tu marca de la casa: Un mundo lleno de clones con el mismo filtro de moda es aburridísimo. Lo que te hace único son tus rarezas, tus gustos extraños y, sí, también tus imperfecciones. No te edites tanto que termines por borrar quién eres.
  • Vive la vida sin cobertura: Las mejores experiencias de la vida son las que “se sienten”, no las que se graban. Si estás en un concierto, con tus amigos riéndote a carcajadas o viendo un atardecer, intenta vivirlo con tus ojos, no a través de la cámara. Al final, los mejores recuerdos se guardan en la cabeza, no en la galería del móvil.

Usa las redes para divertirte, para conectar y para inspirarte, pero no dejes que una aplicación te ponga precio. Tu vida no necesita filtros para ser valiosa.

 

Ana Ballesteros Rodríguez, psicóloga en psicología Camins Castellón

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