La exposición constante a noticias de actualidad, el consumo compulsivo en redes (“doomscrolling”), la sobrecarga informativa y la desinformación se han asociado de forma consistente con un empeoramiento del ánimo y un aumento de la ansiedad y el estrés, así como con dificultades atencionales.
Estudios científicos establecen una asociación entre la sobrecarga de información y la fatiga cognitiva y emocional, documentando cómo la cantidad, rapidez y ambigüedad de la información sobrepasan la capacidad de procesamiento humano, causando agotamiento, dificultades en la toma de decisiones, irritabilidad y una disminución de la concentración. Esta sintomatología se ha intensificado con la digitalización y la multiplicación de fuentes. Asimismo, la exposición continuada a bulos y contenidos engañosos no sólo distorsiona las creencias, sino que puede generar ansiedad, confusión, pérdida de confianza en las instituciones e incluso aislamiento social en personas vulnerables.
¿Cómo podemos gestionar el impacto que esto tiene en nuestra salud mental?
- Establecer horarios concretos y breves para consultar las noticias, reduciendo la exposición a aquellas de “última hora” y eligiendo para ello fuentes contrastadas y que eviten posicionarse apelando a emociones extremas.
- Realizar una limpieza del feed, silenciando aquellas cuentas que generen malestar continuo y alternando el contenido intenso con contenido neutro o positivo.
- Fomentar conversaciones cara a cara en lugar de debates online, creando espacios de diálogo seguro en los que conversar desde el respeto a la diversidad de opiniones.
- Practicar actividades que devuelvan la sensación de control y la conexión con el presente inmediato más allá de las redes sociales.
- Evitar informarse cuando se está emocionalmente agotado y preguntarse antes de informarse “¿para qué quiero leer esto?”.
Las redes sociales pueden ser herramientas útiles si se utilizan con conciencia y de forma responsable.
Si sientes que la exposición informativa en redes te está afectando de forma persistente, no descartes pedir ayuda.
Ana Sierra. Psicóloga Camins Torrelodones




